Capítulo 9 “Vive tus sueños"

Hugo decidió no darle importancia a aquella alarmante carta , el pensaba que su madre la habría escrito en un momento de enagenacion , ademas era feliz , con la chica que amaba , nada podía estropearle ese momento tan dulce.
Comenzó a empaquetar sus cosas , sartenes,potas y la mayoría de los utensilios de cocina iban en una maleta , en otra , toda su ropa y los aparatos electrónicos en una maleta de mano que abultaba bastante.
Bajo las escaleras , aun le quedaba mucho que empaquetar , descolgó el fijo y pulso el teléfono de Doris , Una señora con nombre de telenovela norteamericana que le habia ayudado desde la muerte de su madre , tanto anímica como económicamente , con los gastos y el cuidado de aquellas casa.
El teléfono no tenia señal y al mismo tiempo que coloca el auricular en su sitio aparece una carta en aquel buzón tan peculiar que estaba incrustado a una de las paredes de piedra de el salón . Era el billete de avión a Barcelona , el avión salia en tres horas , el tiempo justo para acabar de recoger las cosas para el viaje , ir a casa de Doris para avisar de su repentina mudanza y para llegar al aeropuerto.
Ya con las maletas hechas cruzo la calle hacia la casa de su amable e incombustible vecina , timbro , espero un buen instante hasta que la puerta comenzó a abrirse , tras ella apareció Doris pero con un aspecto algo fantasmagórico con la cara muy pálida y triste , no parecía la cálida anciana que siempre había sido .

-Hola Doris , estas bien? Tienes mala cara. Preguntó
-Si hijo mio , he tenido una mala noche
-Bueno , siento ser tan cortante pero tengo algo de prisa , podrías cuidar la casa?
-Si, no hay problema , te vas de viaje?
- Si , me voy a vivir a Barcelona , ya sabes , cambiar de aires
-Me alegro , aquí tienes tantos recuerdos... bueno hijo, cuidate , espero que te vaya muy bien, no te olvides de venir a verme . Dijo con una sonrisa picara dibujada en la cara
-Lo haré Doris , muchas gracias por todo.

Cerró lentamente la puerta tras las tímidas despedidas y Hugo cogió su móvil dispuesto a llamar a un taxi que llego inesperadamente rápido.


Llego al aeropuerto una hora antes de el vuelo , facturo las maletas y espero impaciente sentado en las incomodas butacas del aeropuerto mientras escuchaba música y hablaba ilusionado con Antia. Con la primera llamada del vuelo corrió a la entrada y se sentó en el avión , parecía que todo iba a cambiar, necesitaba dormir

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