Hugo decidió no darle importancia a
aquella alarmante carta , el pensaba que su madre la habría escrito
en un momento de enagenacion , ademas era feliz , con la chica que
amaba , nada podía estropearle ese momento tan dulce.
Comenzó a empaquetar sus cosas ,
sartenes,potas y la mayoría de los utensilios de cocina iban en una
maleta , en otra , toda su ropa y los aparatos electrónicos en una
maleta de mano que abultaba bastante.
Bajo las escaleras , aun le quedaba
mucho que empaquetar , descolgó el fijo y pulso el teléfono de
Doris , Una señora con nombre de telenovela norteamericana que le
habia ayudado desde la muerte de su madre , tanto anímica como
económicamente , con los gastos y el cuidado de aquellas casa.
El teléfono no tenia señal y al mismo
tiempo que coloca el auricular en su sitio aparece una carta en aquel
buzón tan peculiar que estaba incrustado a una de las paredes de
piedra de el salón . Era el billete de avión a Barcelona , el avión
salia en tres horas , el tiempo justo para acabar de recoger las
cosas para el viaje , ir a casa de Doris para avisar de su repentina
mudanza y para llegar al aeropuerto.
Ya con las maletas hechas cruzo la
calle hacia la casa de su amable e incombustible vecina , timbro ,
espero un buen instante hasta que la puerta comenzó a abrirse , tras
ella apareció Doris pero con un aspecto algo fantasmagórico con la
cara muy pálida y triste , no parecía la cálida anciana que
siempre había sido .
-Hola Doris , estas
bien? Tienes mala cara. Preguntó
-Si hijo mio , he
tenido una mala noche
-Bueno , siento ser tan
cortante pero tengo algo de prisa , podrías cuidar la casa?
-Si, no hay problema ,
te vas de viaje?
- Si , me voy a vivir a
Barcelona , ya sabes , cambiar de aires
-Me alegro , aquí
tienes tantos recuerdos... bueno hijo, cuidate , espero que te vaya
muy bien, no te olvides de venir a verme . Dijo con una sonrisa
picara dibujada en la cara
-Lo haré Doris ,
muchas gracias por todo.
Cerró lentamente la puerta tras las
tímidas despedidas y Hugo cogió su móvil dispuesto a llamar a un
taxi que llego inesperadamente rápido.
Llego al aeropuerto una hora antes de
el vuelo , facturo las maletas y espero impaciente sentado en las
incomodas butacas del aeropuerto mientras escuchaba música y hablaba
ilusionado con Antia. Con la primera llamada del vuelo corrió a la
entrada y se sentó en el avión , parecía que todo iba a cambiar,
necesitaba dormir