La
lluvia acariciaba la ventana , mientras el viento susurraba el
silencio del amanecer . Hugo abre los ojos y no puede evitar recordar
lo ocurrido la tarde de el día anterior , como Antia se alejaba en
la oscuridad de la noche .
El
busca su móvil con algo de nerviosismo , estaba perdido entre sus
sabanas , fruto de sus numerosos giros y movimientos durante la
noche.
El
móvil había llegado a un borde insospechado de la cama , pegado a
sus pies .
Estaba
apagado , se había dormido antes de ponerlo a cargar como de
costumbre; lo conecto al cargador pero no puede encenderlo hasta el
3% se recordaba mientras se volteaba y se sentaba en la cama.
Hacia
frío , decidió coger las extravagantes y coloridas zapatillas que le
había regalado su abuela hace ya varios años en un alarde de
simpatía , así mismo , se enfundo un jersey gris que aparentaba ser
cálido y se fue al baño . Se lavo lentamente la cara como
intentando despertarse de un mal sueño , volvió a su habitación y
encendió su móvil mientras sonaba la irritante musiquilla que aun
lo ponía mas nervioso. Cuando por fin cargó lo suficiente para no
calarse empezaron allegar notificaciones de varios grupos de whatsapp
entre los que se encontraban 2 o 3 mensajes de Antía . Esos segundos
que tardo en abrirse la aplicación le dejaron el corazón en un puño
, como apunto de estallar , abrió la conversación y empezó a leer:
Antía
-
Cariño siento mucho haberme largado así tan de
repente , sin explicarte apenas nada, pero puedo explicártelo . La
llamada era de mi padre para avisarme de que mi avión salia en una
hora y llegue de milagro , como ya te conté , estaba de paso . Ahora
estoy en Barcelona y se que tienes ganas de olvidarte de tu pasado y
empezar de nuevo así que en breve te llegara un billete para que te
vengas conmigo aquí , para comenzar una vida juntos , en un piso
nuevo , una historia nueva , nuestra historia.
-
No tienes que preocuparte por el trabajo mi padre te pude meter en su
oficina hasta que encuentres un trabajo mejor , que te parece?
-
Te espero impaciente
Hugo
ilusionado acepto su invitación sin pensárselo , por fin podían
vivir aquella vida que de pequeños habían soñado.
En
la cabeza de Hugo las ideas retornaban otra vez al firme recuerdo de
la misteriosa carta que había encontrado y escondido. Rápidamente
bajó las escaleras y entró en la cocina.
Abrió
el cajón justo debajo de la vitrocerámica y apartó el montón de
paños que había . Allí estaba la carta que inmediatamente volvió
a leer ahora si , sin interrupciones :
Algún
día todo tendrá sentido Hugo...
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