Capitulo 3 "Dame ilusión,esperanza,ganas de vivir y nunca me olvides"

Allí estaba el con la puerta abierta callado,embobado, a pesar de los años la seguía reconociendo por el brillo de sus ojos . Ante el estaba la primera persona que había amado.
Ella era una chica bajita , delgada pelo corto y rubio y con aquellos ojos marrones que aun ahora cautivaban de nuevo el corazón de Hugo.
Ya era tarde la luna presidia aquel encuentro.
-Antía..que haces aquí? Dijo sorprendido
-Hola Hugo , puedo pasar? Pregunto con ese cariño con el que siempre había alimentado cada palabra que salia de su boca
-Claro,claro,pasa...Contestó
La luz de la luna hacia resplandecer ese cabello dorado mientras entraba suavemente en la casa.
Hugo cerró la puerta y la acompaño al salón.
-Espera un momento,voy a ponerme algo antes de nada...dijo Hugo mientras subía las escaleras.
Fue al baño a coger su camiseta verde, se puso los calzoncillos y fue a su habitación buscando aquel pantalón corto con el que solía andar por casa.
Al bajar las escaleras allí estaba ella observando las fotos que yacían encima de la chimenea.
-Lamento lo de tu madre Hugo....dijo sin ni siquiera girarse
-No pasa nada Antia...porque has venido? Preguntó con un suspiro
-He venido a por ti...contesto con decisión
Hugo se quedó mudo ante aquella contestación , no entendía el por que, después de tantos años había vuelto...después de desaparecer sin decir nada.
-Hugo..se que lo que hice estuvo mal, lo se... intente mantener el contacto contigo, te lo juro pero no fui capaz.
Se acercó lentamente a Hugo, le miró a los ojos.
-Te lo prometo, cada día de mi vida te he recordado, hasta hoy... he cogido el primer avión que me ha sido posible para buscarte, ya no tengo a nadie, solo me acompañaban tus recuerdos...
Hugo miro aquellos ojos marrones mientras por su cara susurraban las lagrimas , en sus ojos pudo ver cada beso , cada abrazo , cada juego ,cada sonrisa...
-No se quemas decirte Hugo...lo siento...me iré si es lo que quieres.
Hugo estaba saturado de sentimientos. No era capaz de hablar.
Ella como entendiendo una indirecta inexistente se dirigía a la puerta, la abrió y sin mirar atrás se dispuso a marcharse.
En ese mismo instante Hugo la cogió del brazo, la volteo y entre lagrimas y la atenta mirada de la luna se fundieron en un beso que parecía eterno.

El frío en la calle era desgarrador...

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